Perderá Costa Rica la disputa con México por el aguacate Hass

  • CRHOY.com
  • 25/feb/2020

25 de Febrero 2020.- San Jose, Costa Rica. La decisión del gobierno de Luis Guillermo Solís de cerrar las puertas a la importación del aguacate mexicano le pasará una cara factura al país. Las principales pérdidas que sufriría Costa Rica si fuera condenada por bloquear el ingreso de aguacate mexicano serían en imagen y prestigio ante los socios de la Organización Mundial del Comercio (OMC), las cuales son incalculables por la herida que quedaría en el comercio y la inversión con sus socios en el exterior.

No obstante, ya hay estimaciones monetarias también de los montos que el Gobierno debería desembolsar en favor de las empresas importadoras que ganaron el pasado 5 de febrero un litigio contencioso administrativo contra el Estado por el freno al ingreso del aguacate mexicano, decisión que tomó en mayo del 2015 el gobierno del entonces presidente de la República, Luis Guillermo Solís (2014-2018).

Según las empresas demandantes, agrupadas en la Cámara de Importadores y Exportadores de Productos Perecederos, en principio el bloqueo gubernamental a la traída de aguacate mexicano les habría provocado en el 2015 perjuicios por el orden de los $5 millones, más de ¢2.800 millones al tipo de cambio actual, cifra que podría ser muy superior en caso de que los Tribunales consideren que se debe actualizar.

Además, como México decidió acusar al país ante las autoridades de la OMC, el Gobierno también tuvo que destinar recursos de los contribuyentes a la contratación de un grupo de expertos en comercio internacional para que defendieran sus intereses. En principio, el Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) estimó en más de $500.000, más de ¢280 millones, la cifra que deberá pagar a los abogados externos para que lleven el caso de Costa Rica.

Es decir, una cifra preliminar y conservadora de lo que le costaría al Estado su decisión de bloquear el aguacate proveniente de México rondaría los ¢3.000 millones, sin contar los perjuicios que la decisión le causó a los consumidores costarricenses, quienes tienen que enfrentar más de un 70% de aumento en el precio del kilo del aguacate a causa de que se dispararan los costos de importación de la fruta, pues los empresarios que la traían de México tuvieron que optar por importarla desde Suramérica con el consecuente incremento de los costos logísticos y el detrimento en la calidad del aguacate.

Costa Rica es vista de otra manera en los mercados internacionales

Para Ronald Saborío, exembajador costarricense ante la OMC, cualquier cuantificación del daño que tendría que costear el país por el freno al aguacate Hass se quedaría corta, pues él considera más importante el daño en la imagen de socio confiable y respetuoso del ordenamiento legal internacional que Costa Rica había construido durante 20 años de ser parte de la OMC.

“En los últimos años Costa Rica ha perdido imagen, era un país que se había distinguido por ser respetuoso del derecho internacional, tanto que inclusive pusimos nuestra propia seguridad en manos del derecho internacional al abolir el ejército. Entonces, la enorme dependencia nuestra de esta herramienta debería de hacernos defenderlo y ser un país garante del derecho internacional, que promueve su respeto. Estas actitudes de bully (matón) de Costa Rica frente a un país grande, irrespetando el derecho internacional no le lucen. Esto de disfrazar de medida fitosanitaria una medida que es de pura política comercial, que es proteger la producción de aguacate nacional, no le lucen a un país pequeño dependiente del derecho internacional y significan que el país se está disparando directamente en el pie”, lamentó.

El experto, quien presidió varios paneles arbitrales entre terceros países mientras representó a Costa Rica en la OMC, basa su pesimismo sobre lo que vaya a resolver la OMC—previsiblemente este año—en el fallo del Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda del pasado 5 de febrero. Allí, los jueces anularon parcialmente las medidas ordenadas en el 2015 contra la importación de aguacate.

Aunque según el experto es improbable que el panel designado para resolver el litigio entre México y Costa Rica tome ese fallo como insumo para resolver, sí considera posible que el gobierno azteca capitalice a su favor la resolución del Contencioso, que  consideró como una derrota para el SFE y su argumento de que el bloqueo a la importación de aguacate se basó en argumentos técnicos y no político-proteccionistas.

“Si los propios Tribunales de Costa Rica dicen que las políticas del gobierno son violatorias de las reglas del comercio internacional, porque las reglas que ellos encontraron que se habían violado con las mismas reglas de la OMC (…) prácticamente fue como si hubiera sido una condena basada en el derecho internacional y en este momento las reglas que rigen el comercio de aguacate desde México tienen exactamente los mismos fundamentos que tenían las reglas del 2015, entonces, si por la víspera se saca el día, que si el Estado perdió este caso en Costa Rica, es muy probable que se pierda también ante México en la OMC porque los fundamentos jurídicos que Costa Rica utiliza son probablemente los mismos”, opinó.

Empresario: el golpe mayor fue al empleo

Manrique Loáiciga, empresario importador de bienes perecederos y parte de la Cámara que defiende los intereses de ese sector, afirmó que el principal golpe de la medida que ordenó el gobierno de Luis Guillermo Solís en contra de la importación de aguacate se lo llevó el empleo.

El importador recordó que producto del bloqueo cerraron dos empresas importadoras causando un desempleo que calificó como “dramático” en el sector al haberse cerrado en cinco años entre 150 y 200 puestos de trabajo directo y muchos otros indirectos, como el sinnúmero de vendedores al detalle que dejaron de comprarle a su empresa la fruta para revenderla de manera ambulante en las zonas rurales, o en las Ferias del Agricultor.

“Había un señor que tenía una agencia aduanal en Peñas Blancas que prácticamente trabajaba solo ayudándonos a hacer los trámites de desalmacenaje de aguate. Fue tal la caída en las importaciones tras el bloqueo que el caballero cerró la agencia”, ejemplificó el importador.

El impacto de la medida estatal en las importaciones no fue para menos. Según Loáiciga, mientras un contenedor de aguacate Hass proveniente de México costaba $45.000, uno traído desde Perú o Chile costaba $80.000.

A esos montos hubo que sumarle los costos de desalmacenaje. Cuando ese trámite le costaba a las empresas ¢500 por caja de aguacate mexicano, subió a $2 por cada caja de fruta peruana o chilena.

“Perdimos además el poder de negociar con México, pues éramos el cuarto mercado a nivel mundial para su aguacate. Con ellos podíamos negociar el precio; con los chilenos no podíamos. Literalmente no decían ‘el precio es tal y si no le gusta no se preocupe pues nosotros cultivamos para exportar a Estados Unidos, no pensando en Costa Rica. Después el consumidor fue el que pagó los platos rotos”, afirmó.

Antes de que se cerrara la frontera a la fruta azteca se importaban 700 contenedores al año. Según Loáiciga, con datos del SFE, durante los últimos 26 el país importó únicamente 175 contenedores durante ese lapso.

“De haberse mantenido la constancia en la importación desde México, habríamos traído 1.516 contenedores en todo ese tiempo. Es decir, que hemos estado trabajando con 12% o 13% de lo que trabajábamos antes”, enumeró.

Plan nacional del Aguacate: un riesgo muy alto

El 2020 comenzó con la noticia de que el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) lanzó el Plan Nacional del Aguacate, con el objetivo de que los productores costarricenses de la fruta dupliquen el área cultivada para que eventualmente logren cubrir la demanda local, que es casi de 14.000 toneladas anuales.

Ronald Saborío afirmó que el proyecto implica un riesgo muy elevado para el consumidor costarricense, aunque consideró que tampoco pesaría mucho en el caso del litigio contra Costa Rica ante la OMC, siempre y cuando no se compruebe que el Plan Nacional del Aguacate fue concebido desde la violación de normas comerciales internacionales para espolear la producción local.

Varios diputados sí catalogaron como poco estratégico que el Gobierno del presidente Carlos Alvarado anunciara en este momento dicho plan para favorecer a los aguacateros nacionales.

“Desgraciadamente el plan se basa en la vieja teoría de la sustitución de las importaciones, es producir algo en lo que Costa Rica no tiene ventaja competitiva. Hay personas que quieren forzar la producción y están pensando en doblar la superficie y eso va contra toda lógica de protección al consumidor y va contra la libertad de los consumidores y de la política comercial que Costa Rica ha implementado y que le ha permitido ser un socio importante y un país que penetró las cadenas globales de valor de manera muy importante. Va contra todo lo que Costa Rica ha logrado en las últimas décadas.

“Pero, cuando las cabezas ideológicas son más importantes que las cabezas lógicas, cosas como esas pueden suceder y lo que hay es un ministro del MAG (Renato Alvarado) que desde el primer día que asume anuncia que es proteccionista y está llevando hasta sus últimas consecuencias su ideología proteccionista”, lamentó.

Para el experto en comercio internacional, el escenario menos peligroso que Costa Rica podría enfrentar en caso de perder el litigio ante la OMC sería que sea obligada a eliminar las medidas que México cuestionó.

El peor, agregó, sería que el Gobierno costarricense no acate la resolución de la OMC. En ese escenario, Costa Rica posiblemente sería objeto de sanciones de parte de México, que tendría el derecho de solicitarle al órgano de solución de diferencias de la OMC que le autorice a aplicarlas.

“Y las sanciones las decide el que las aplica. El monto se decide y se autoriza y una vez que ese monto está definido y autorizado por el Órgano de Solución de Diferencias, México puede escoger a qué productos les aplica la sanción unilateralmente, sin consultarle a Costa Rica. Y las sanciones no van a venir para el aguacate, eso es lo más triste del caso, vendrán para los productos que México escoja y México escogerá, como es normal, los productos donde más nos duela para tratar de que Costa Rica elimine la medida.

“Podrían ser productos industriales. Insisto en que esto es algo que no debe preocuparle solamente al sector agrícola, porque podrían ser productores agrícolas eficientes los que sufran las sanciones, o podrían ser productores industriales eficientes que hoy están exportando a México”, previó.

Saborío agregó que México bien pudo plantear un panel de resolución de conflictos en el marco del Tratado de Libre Comercio (TLC) que tiene vigente con Costa Rica. Sin embargo, dijo que esa solución no habría tenido la resonancia mundial que sí tiene llevar un conflicto al seno de la OMC.

“La caja de resonancia es muchísimo más grande, hoy es conocido a nivel mundial que Costa Rica viola las reglas del comercio internacional y a eso en inglés le llaman el ‘juego de la vergüenza’, que es poner a Costa Rica en evidencia frente a todo el mundo como un país violador de las reglas del comercio internacional”, explicó el experto.